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martes, 19 de abril de 2022

19 de abril: Día del aborigen americano


 El día del aborigen americano se celebra cada año en conmemoración al Congreso Indigenista Interamericano celebrado en México, el 19 de abril de 1940.

 

Allí se reunieron por primera vez representantes de la mayoría de las culturas indígenas de nuestro continente, para analizar su situación y buscar caminos en común, ante las adversidades que enfrentaban. Como resultado de esta reunión, se fundó el Instituto Indigenista Interamericano, entidad que hoy tiene su sede en México y que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA).


Por su parte, Argentina reconoció esa fecha cinco años más tarde, aunque los derechos de los aborígenes distaron mucho de ser una prioridad para nuestros gobiernos a lo largo de todo el siglo XX. Recién con la reforma constitucional de 1994 se comenzó a cambiar esta tendencia, ya que en su artículo 75 se incluyó entre las responsabilidades del Congreso Nacional el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios, el derecho y respeto a su identidad, como así también a una educación bilingüe e intercultural. Reconociendo a su vez la personería jurídica de sus comunidades, la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocuparon; entre otros de sus derechos.


Pero pese a los esfuerzos realizados, los pueblos originarios de nuestro país siguen contándose entre los sectores más vulnerables de la sociedad, siendo víctimas de innumerables situaciones de discriminación cotidiana. 
Actualmente son 24 las comunidades aborígenes que habitan el suelo de la Argentina: Toba, Pilaga, Mocovíes, Diaguita, Calchaquí, Mapuche, Wichi, Guaraníes, Coyas, Chiriguano, Tehuelche, Vilela Mestizados, Chorote, Huarpe, Comechingones, Pampa, Ranquel, Querandi, Ona, Mataco, Chane, Quilmes, y Chulupí.

Toda América celebra esta fecha recordando a quienes habitaron nuestro territorio antes de la llegada de los colonizadores. Los valores de las antiguas culturas aborígenes perduran en la memoria de los pueblos autóctonos, que fieles a sus sentimientos y convicciones, continúan amando a la tierra que habitaron desde el origen, y a la que en sus diferentes lenguas, siguen llamando Madre.

El Día del Aborigen Americano pretende cuidar, perpetuar y resaltar el valor de las culturas aborígenes de América, forjadas antes del llamado "descubrimiento", y que son las que le imprimieron a nuestra tierra los primeros rasgos culturales que, junto a los de los colonizadores europeos, dieron forma a nuestra propia actualidad. Porque todos en América tenemos una raíz y hasta un presente en cierto modo aborigen.


En Guatemala, por ejemplo, casi un 80% de la población es aborigen; en Ecuador, un 70%; en Perú también los indígenas son más de la mitad de la población; en Bolivia, el 45% y en México, el 30%.



Casi tres millones de indígenas viven en comunidades organizadas en la Argentina, y sienten que no tienen las mismas posibilidades que la gente que desciende de la inmigración. Sienten que el aborigen está relegado de la vida social, de la historia. Para revertir esta situación hay organizaciones que trabajan con y por ellos, pero aún adolecen de un sincero reconocimiento. También hay asociaciones no gubernamentales muy positivas, pero hay sobre todo un fuerte movimiento interno: cada vez las comunidades aborígenes son más conscientes de su protagonismo y de sus obligaciones, se sienten orgullosos de ser aborígenes y no tienen vergüenza de reclamar aquello que les es legítimo.


La Organización de las Naciones Unidas se hizo eco de la relevancia de este problema, y ya en 1993 declaró el Año Internacional de los Pueblos Indígenas, con el objeto de que los pueblos del mundo tomaran conciencia de la necesidad de solucionar los inconvenientes con que se enfrentan los pueblos aborígenes, y de las deudas pendientes que hay con ellos en numerosos puntos del planeta.


Desde nuestro lugar, nos cabe trabajar al lado de ellos, respetarlos, valorar su cultura, sus valores, sus costumbres y aprender de ellos, que supieron mantener el legado de sus antepasados durante siglos, y que aman y respetan a la Madre tierra como su infinita benefactora.


Fuentes:
http://www.aborigenargentino.com.ar

lunes, 11 de abril de 2022

Las Islas Malvinas y la Patagonia desde el espacio


 #MalvinasArgentinas

#40añosdeMalvinas

#Malvinasnosune

"Los viajes del Penélope" de Roberto Herrscher

Este fragmento del relato de no ficción Los viajes del Penélope, cuenta la historia del barco más viejo que entró en combate durante la Guerra de Malvinas.

#MalvinasArgentinas

#40añosdeMalvinas

"Malvinasnosune

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"Arde aún sobre los años" de Fernando López

Compartimos un fragmento de una de las primeras obras literarias que se escribieron sobre la guerra de Malvinas. El relato del quiebre en la vida y los proyectos de unos jóvenes en un pueblo argentino durante los meses del conflicto. La novela ganó el prestigioso Premio Casa de las Américas en 1985.

#MalvinasArgentinas

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viernes, 8 de abril de 2022

"La maestra" de Laura Ávila

 Este cuento recrea un momento histórico en el que maestras de la Argentina continental enseñaban en el territorio de las Islas Malvinas. Se narra aquí un vínculo pedagógico, amoroso e intergeneracional, donde la cercanía geográfica del territorio da marco a ese pasado de diálogos compartidos.

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jueves, 7 de abril de 2022

2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

El 2 de abril de 1982, tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el fin de recuperar la soberanía que en 1833 había sido arrebatada por fuerzas armadas de Gran Bretaña.


Este hecho fue decisión del gobierno de facto que había derrocado al gobierno constitucional el 24 de marzo de 1976. Dicha acción se enmarcó en un acto más por perpetuarse en el poder ante el debilitamiento de las dictaduras en Latinoamérica.

Dada la firme convicción de la población en cuanto a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, la irrupción militar de las fuerzas armadas al archipiélago contó con el apoyo de una inmensa cantidad de argentinas y argentinos que veían en dicho acto una reivindicación de los derechos de soberanía tantas veces peticionado.

Ya en 1982, el gobierno dictatorial estaba en una situación complicada debido a la cantidad de denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos y a las críticas de diferentes sectores del país por la situación social, política y económica.

Luego de esa primera misión de intento de recuperar las islas por parte de un grupo de Infantes, miles de soldados argentinos desembarcaron en las mismas y tomaron posiciones de defensa ante un eventual conflicto bélico.


La mayoría eran jóvenes de entre 18 y 20 años que cumplían con el Servicio Militar Obligatorio y que no tenían formación militar profesional como los oficiales y suboficiales que habían decidido realizar la carrera militar.

Estos jóvenes, a los que se los conoce como “conscriptos”, podían estar un año prestando servicios en una base naval o aérea, en un destacamento del ejército o en cualquier otra dependencia de las Fuerzas Armadas.

Durante sus meses de servicio militar cumplían tareas muy variadas, desde hacer guardias durante todo el día hasta realizar servicios domésticos como barrer, limpiar o hacer tareas que no tenían relación alguna con la preparación militar. Por ello, a estos jóvenes se los conocía con el nombre de “COLIMBA” que significaba “corre-limpia-barre”.

A pesar de los intentos diplomáticos en las Naciones Unidas y en otros foros internacionales, el gobierno británico comenzó a preparar su flota de mar y su ejército con la intención de retomar el control de las islas.

El 2 de mayo el hundimiento en el Atlántico Sur del crucero argentino “General Belgrano”,  por parte de un submarino inglés, confirmaba la negativa del gobierno británico de llevar adelante negociaciones que dieran una solución pacífica al conflicto entre ambos países.

El 21 de mayo comenzó el desembarco de las tropas británicas y el enfrentamiento terrestre de ambas fuerzas armadas.

El coraje y la valentía de las tropas argentinas no pudieron frenar el avance de un ejército con una larga historia de guerras en su haber y un poderío bélico muy superior al argentino.

El 14 de junio, tras 72 días de crueles batallas, el gobernador argentino designado en las Islas Malvinas por el gobierno militar firmó la rendición incondicional de las tropas argentinas.

El resultado de la guerra dejó a más de 649 soldados argentinos fallecidos en combate y una cifra similar de suicidios hasta la actualidad, debido a las secuelas psicológicas que provoca una guerra.


El gobierno militar, acudiendo al patriotismo y a la reivindicación nacional sobre las islas, emprendió semejante misión teniendo un diagnóstico desacertado de la situación internacional imperante y una errónea planificación y estrategia militar. La derrota aceleró el fin de la dictadura y abrió paso para que, al año siguiente, hubiera elecciones libres y democráticas.

La Organización de las Naciones Unidas continúa considerando a los archipiélagos (con sus aguas circundantes) como territorios en disputa y como un caso de descolonización especial y particular.

Para el gobierno nacional la Cuestión de Malvinas es un tema de política exterior. El reclamo de soberanía continúa por el camino de la paz y la diplomacia, como se ha sostenido y desarrollado en los distintos gobiernos democráticos. La República Argentina ha denunciado regularmente la ocupación británica, contando con el consenso en distintos ámbitos multilaterales, y se trata de un tema central para las argentinas y los argentinos.

La creación de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, en diciembre de 2019, es un paso en la tarea de continuar con el reclamo de las islas. En su órbita, funciona un Consejo del cual participan todas las fuerzas políticas, la provincia de Tierra del Fuego, representantes del mundo académico y de los excombatientes para diseñar entre todas y todos las estrategias de reclamo.

El profundo sentido de defensa de los ideales argentinos llevó a los soldados a defender lo que es propio por su legítimo derecho. Por eso el 2 de abril se conmemora el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas” con el propósito de honrar a los soldados caídos y a todos los que participaron en esa guerra.

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jueves, 24 de marzo de 2022

24 de marzo: Día nacional de la memoria por la verdad y la justicia

El 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, es la oportunidad de recordar en las escuelas qué pasó durante la última dictadura argentina. Pero ¿cómo se procesa socialmente el horror? ¿Qué rol tiene la justicia en la recomposición del lazo social? ¿Cuál fue la importancia de que los testimonios de las víctimas fueran dichos y escuchados en la justicia? ¿Qué aspectos del proceso de justicia, analizados desde una perspectiva de género, dan cuenta de la experiencia de las mujeres? ¿Cómo se relacionan, en la experiencia de la historia reciente, la justicia y la democracia?

¿Qué pasó el 24 de marzo?

El 24 de marzo de 1976 se produjo en la Argentina un golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura militar. El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia conmemora a las víctimas de dicha dictadura, autodenominada por los propios responsables como «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado nacional argentino entre esa fecha y el 10 de diciembre de 1983.

El 24 de marzo se propone como un día de reflexión y análisis para que toda la población comprenda las graves consecuencias sociales, políticas y económicas de la última dictadura militar. También para que todos y todas asumamos el compromiso en la defensa y vigencia de los derechos y las garantías establecidos por la Constitución nacional, y el fortalecimiento del régimen político democrático.

Para repasar lo sucedido en esos años, el 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas realizaron en la Argentina un golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Nuestro sistema de gobierno, basado en la Constitución nacional y en la división de poderes ―ejecutivo, legislativo y judicial―, fue arrasado. Desde ese día la dictadura disolvió el Congreso, impidió el funcionamiento de los partidos políticos, prohibió la actividad sindical, anuló la expresión de libertad y suspendió las garantías constitucionales de todos los ciudadanos y las ciudadanas.

Desde 1976 hasta 1983, el Estado argentino en manos de una junta militar de gobierno instaló en todo el país un aparato represivo para llevar adelante la persecución y eliminación de todo adversario político, que culminó con la desaparición sistemática y forzada de miles de personas. Para ello, se utilizó la fuerza pública estatal de manera ilegal, y se instalaron más 500 centros clandestinos de detención ―muchos de los cuales funcionaban en instituciones públicas, como comisarías, escuelas y hospitales―, ubicados en zonas urbanas.

Esta no era la primera dictadura que atravesaba la Argentina, pero sí la única que se caracterizó con la expresión "terrorismo de Estado". Esto se debe a algunas características singulares que la distinguen de las anteriores: la desaparición forzada y sistemática de personas, la instalación y el funcionamiento de los centros clandestinos de detención en todo el país, la apropiación sistemática de menores, los delitos sexuales, la censura y las prohibiciones en el ámbito cultural, el ejercicio del terror como forma de disciplinamiento de toda la sociedad. Entre 1976 y 1983 hubo 30.000 personas detenidas desaparecidas. Ciudadanos y ciudadanas que resultaron víctimas de la represión cuyos cuerpos nunca fueron entregados a sus familiares. La dictadura pretendió borrar el nombre y la historia de sus víctimas, privando a sus familiares y también a toda la comunidad de la posibilidad de hacer un duelo frente a la pérdida. Las consecuencias de todo lo vivido durante esos años continúan en el presente. El proceso de justicia sobre estos crímenes se constituyó en una de las vías posibles para reconstruir esa historia, acercarse a la verdad y sentar las bases de la democracia duradera.

"La planta de Bartolo" de Laura Devetach

Este cuento forma parte de un libro llamado La torre de cubosLa historia de Bartolo, habla de un niño valiente y generoso que decide ayudar a todas las compañeras y a todos los compañeros de su pueblo, pero algo se interpone entre la alegría de Bartolo y la de sus amigas y amigos.

Propuesta para trabajar el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Recordamos los años en que se perseguía a las personas y se prohibía la lectura.

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lunes, 12 de julio de 2021

Juana Azurduy: heroína de la Independencia

A 241 años del nacimiento de Juana Azurduy.

Azurduy nació en la región de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780.

“Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tu”, dice aquella canción que empezó a difundirse en 1969 y que, con la voz de Mercedes Sosa, visibiliza a una de las revolucionarias que combatieron por la independencia latinoamericana.

“Tierra en armas que se hace mujer”, dice otro de los versos, situando la región del Alto Perú en la que peleó Azurduy, guiada por su fervor revolucionario, su convicción libertaria y su acción guerrera, instalando y mostrando a la vez la presencia de la figura femenina en el territorio de la lucha.

Allí combatió, en la actual Bolivia, en esa zona que pertenecía al Río de la Plata, donde tuvo un rol protagónico y un lugar junto a jefes militares criollos como Manuel Belgrano, Martín de Güemes.

Azurduy nació en la región de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780, y era hija de una indígena y un criollo. Se crió entre campesinos, aprendió a cabalgar con su padre y a hablar en quechua con su madre, a quien perdió siendo niña; años después murió su padre y su familia la envió a un convento, de donde fue expulsada. A sus 22 años se casó con Padilla y en 1809, cuando se produjeron los levantamientos independentistas de Chuquisaca, La Paz y Cochabamba, se sumaron los dos a la lucha revolucionaria.

Organizó junto con su marido el escuadrón “Los leales” y se incorporó al Ejército del Norte, liderado en ese momento por Manuel Belgrano, quien frente al valor y la garra de Juana en el campo de batalla, le entregó su sable como símbolo de reconocimiento y admiración.

En 1816 obtuvo el rango de teniente coronel de las milicias criollas que peleaban en el Alto Perú, la región defendida con más decisión por los realistas. Juana Azurduy organizó combates, preparó defensas, incursionó zonas ocupadas por el enemigo y arremetió sin miedo contra los realistas, a la par de sus compañeros de combate.

Tras haber perdido a sus cuatro hijos, enfermos y con hambre en medio del trajín de las luchas revolucionarias, continuó combatiendo con el dolor más inmenso, ese dolor que se iba a agudizar poco después, cuando los realistas decapitaron a su marido, momento en el que ella estaba embarazada de su quinto hijo, una niña, que nació en medio de los combates y a la que logró poner a salvo.

Vinieron luego los años en que Juana peleó junto a la guerrilla de Martín Miguel de Güemes, el hombre que defendió la región de Salta y Jujuy y enfrentó con escasos recursos a los españoles, impidiendo su avance, hasta que lo mataron en 1821.

Es en ese momento cuando esta revolucionaria, que supo poner a la mujer en la primera fila del combate, se quedó sin rumbo, sin recursos y sin reconocimiento, aunque Simón Bolívar habría dicho en 1825, durante su visita a Bolivia, que ese país debería llamarse “Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre”.

Revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de Bolivia, de América Latina, Juana Azurduy fue ascendida a generala 147 años después de su muerte, cuando el 14 de julio de 2009 la presidenta e la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le confirió el grado de “Generala” del Ejército Argentino, durante una sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, realizada en la ciudad boliviana de Sucre, donde reposan sus restos mortales junto a su sable, con la presencia de los mandatarios de los dos países hermanos.


Compartimos la canción de Juana Azurduy cantada por Mercedes Sosa 👇


Fuente: https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/307781-a-241-anos-del-nacimiento-de-juana-azurduy-heroina-de-la-independencia-efemerides

viernes, 9 de julio de 2021

9 DE JULIO: DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA


Después de la Revolución de Mayo de 1810, asumió la Primera Junta, el primer gobierno patrio del territorio al que se denominó Provincias Unidas del Río de la Plata.

Sin embargo, los españoles no aceptaron esta situación y comenzó una larga y costosa guerra. 

En 1816, aún faltaba declarar la independencia de España y de cualquier otro país. Con este fin, se decidió reunir un congreso en San Miguel de Tucumán con los representantes de cada una de la Provincias Unidas.

Para elegir el lugar en donde se llevó a cabo el Congreso Constituyente de 1816, se tuvieron en cuenta algunos factores, como que San Miguel de Tucumán quedaba aproximadamente en el centro de la región que abarcaban las Provincias Unidas del Río de la Plata y que, además, estaba protegida por el Ejército del Norte, que tenía allí su cuartel general. También se consideró la desconfianza que despertaba Buenos Aires en las provincias del Litoral y en la Banda Oriental.

En aquella época, no existían automóviles ni aviones que permitieran trasladarse rápidamente, sino que se utilizaban galeras y carretas como medios de transporte. Las carretas eran las que más tardaban, ya que eran tiradas por animales de carga, como mulas o bueyes. Las galeras, en cambio, tenían mayores comodidades, y eran tiradas por caballos. Desde Buenos Aires hasta Tucumán hay una distancia de 1.400 km y el tiempo de viaje podía alcanzar los 30 días.


Además de las largas distancias, algunos congresales de los que llegaron a Tucumán tuvieron que atravesar terrenos muy difíciles de recorrer. En el norte de la provincia se encuentran las sierras Subandinas, separadas por extensos valles y quebradas, como el valle de Tafí y la quebrada de Lules. En el oeste y el sur se extienden las Sierras Pampeanas, una zona de montañas de gran altura. Allí la vegetación forma una selva, conocida como yunga o nubiselva, porque siempre está cubierta de nubes. 


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¿Sabías que..😃

Un mes antes de la declaración de Independencia, la Luna fue protagonista de un fenómeno poco usual. El 9 de junio de 1816 se produjo un eclipse total de Luna. Un artículo de la época, publicado en La Prensa Argentina el día martes 25 de junio de 1816, refiere a las observaciones del eclipse realizadas por dos aficionados a la astronomía, Bartolomé Muñoz y Vicente López. En aquel entonces, había pocos científicos profesionales en el Río de la Plata. Algunos eran extranjeros europeos, y unos pocos eran criollos.

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Tras varios días de viaje, los representantes de las provincias llegaron a la ciudad de Tucumán. A falta de edificios públicos adecuados, se decidió que el Congreso Constituyente sesionara en la casa de Francisca Bazán Laguna.


Tras cuatro meses de debates...

 el 9 de julio de 1816 

declararon la Independencia 

de las Provincias Unidas de América del Sur. 

El acta de declaración de Independencia se difundió en el resto de las ciudades y fue traducido al quechua y al aymara.


VIDEO 👇


¡VIVA LA INDEPENDENCIA! 
¡VIVA LA LIBERTAD!

El Acta de la Independencia y la casita de Tucumán

¿Querés saber que dice el acta de la declaración de la Independencia? 
Mirá 👇

    


¿Sabés como era la casa de Tucumán? Mirá 👇

"Escondido" de Laura Ávila

Un cuento ambientado en la Tucumán de 1816, en los días del Congreso que cambiaría la historia de este país.


Lo que más le gustaba a Damiana era bailar. Cuando había tertulia en su casa, revoloteaba por entre los invitados hasta que se despejaba el patio para la danza.

Miraba bien los pasos de minué o de gavota y al día siguiente se escapaba a la laguna, en donde Emilio la esperaba con su guitarra.

Emilio era su vecino. Se habían criado juntos, con una casa de por medio, y en trece años de vida en común se conocían casi de memoria.

Tucumán era un pueblito escondido en la soledad del norte de las Provincias Unidas. Sus calles eran de tierra, y detrás de la ciudad se veía una lejana montaña con nieve en la cima, aunque a Damiana eso le parecía imposible porque ahí siempre hacía calor.

Por eso era lindo ir a la laguna. Las aguas devolvían reflejos frescos, había juncos y flores, y todo combinado con la música de Emilio hacía que Damiana tuviera ganas de bailar y se sintiera feliz de haber nacido en Tucumán.

Emilio tocó una melodía divertida que quedó flotando en el aire de la siesta.

–¿Qué baile es?– dijo Damiana.

No sé. Lo acabo de sacar de mi cabeza.

–¡Entonces puedo bailarlo como se me ocurra!

Y empezó a saltar haciendo castañetas con los dedos y girando llena de alegría.

Cuando volvieron al pueblo se encontraron con una cuadrilla de albañiles que entraba y salía de la casa que estaba entre las suyas, la de Doña Francisca Bazán.

Emilio trató de proteger su guitarra de la nube de polvo que se levantó cuando los albañiles tiraron abajo una pared.

–Debe ser por los congresistas –dijo–. Van a venir diputados de todas las provincias para declarar la independencia y dictar constitución.

–¿Y por eso están rompiendo la casa de las Bazán?

–No, aturdida. Están ampliando el comedor, para que entren todos cuando sea el Congreso.

Al llegar, los primeros diputados se ubicaron en las principales casas del pueblo. A la familia de Damiana le tocó uno que venía por La Paz, una ciudad del Alto Perú. Para su sorpresa, Damiana descubrió que se trataba de un porteño.

En la casa de Emilio se alojó uno de los diputados de Buenos Aires.

Esa tarde, los dos chicos se encontraron en la laguna.

–¡Son más porteños que provincianos! –dijo Damiana.

–Me pregunto por qué habrán elegido nuestro pueblito para su congreso.

–¡Porque es el mejor pueblo del mundo, bobo! –contestó Damiana, riéndose.

Emilio improvisó la tarde entera. Cada vez le salía mejor la melodía que había inventado, y Damiana se movía cada vez con más gracia, revoleando trenzas y polleras.

–La verdad es que me quedaría toda la vida viéndote bailar –le dijo Emilio, sintiéndose un poco tonto. Para disimular, la invitó a su casa a tomar el chocolate.

El diputado que se alojaba allí había salido, pero su empleado porteño, un chico de unos diecisiete años, estaba sentado en la mesa de la sala, copiando una carta. El sol le daba en el pelo, destacando su color castaño.

El chico levantó la vista y miró a Damiana. Emilio lo notó y sufrió un arrebato de celos. Por suerte para él, enseguida sirvieron chocolate con empanadillas. Emilio y Damiana comieron con gusto, pero el porteño no probaba bocado.

–¿No come usted? –se atrevió a decirle Damiana.

–Disculpe, señorita... ¿De qué están hechas?

–De batata pisada –respondió Emilio secamente.

El muchacho soltó su empanadilla frunciendo la nariz.

–Son algo... primitivas, ¿no?

–¡Son ricas! –dijo Damiana–. Parecen empanadas comunes, pero adentro tienen dulce... Un dulce escondido.

El porteño contempló a Damiana y terminó sonriendo.

Eso fue un infierno para Emilio. Sentía que odiaba al porteño aquel, a los diputados y, si lo apuraban un poco, hasta al mismísimo Congreso. Por eso se alegró el día en que Damiana, en la laguna, le dijo que el muchacho se volvía a Buenos Aires.

–Seguro que no vuelve más –dijo, muy triste.

–Si no se queda es porque es un engreído, chinita. Como todos los porteños.

–Pero yo quiero que se quede.

–Nunca viviría acá. Para él esto es un rancherío primitivo.

Damiana miró la laguna, las flores y la guitarra. Se le iluminaron los ojos de repente.

–¡Ya sé cómo hacer que se quede! ¡Pero vos me tenés que ayudar!

Al fin se reunieron casi todos los diputados. La casa de Doña Bazán estaba llena. Todo el mundo hablaba muy fuerte y al mismo tiempo, y en un rincón, Damiana y Emilio preparaban un plan.

–¿Le enseñaste tu canción a los otros músicos?

–Uf, sí. Pero te digo que no va a servir de nada, Damiana.

–¡Sí que va a servir! ¡Vos mismo decís que te quedarías la vida viéndome bailar!

–Sí, pero ellos no van a bailar nunca nuestra música.

Damiana le dio un codazo: la reunión política había terminado y se venía la tertulia. Ella se fue a su casa, se puso su mejor vestido y se dejó el pelo suelto. Cuando Emilio la vio entrar de nuevo en el patio de las Bazán, sintió que se le aflojaban las rodillas: parecía mayor, más linda, una auténtica moza tucumana.

El muchacho porteño también la vio y la sacó a bailar. Emilio tocaba la guitarra en la pequeña orquesta: interpretaban un correcto minué. Pero a una seña de Damiana, marcó otro tiempo y empezó a tocar la melodía que había inventado en la laguna. Todos dejaron de bailar, porque no sabían cómo atacar esa música nueva.

Damiana levantó los brazos y se acercó mucho al porteño, para después girar como escondiéndose y volver a la carga. El joven se quedó inmóvil, dejando sola a Damiana, que seguía bailando, cada vez más avergonzada, porque todos la miraban.

Finalmente el porteño se sentó. Los ojos de Damiana se llenaron de lágrimas y la falda de su vestido dejó de girar.

Entonces Emilio plantó la guitarra. Se levantó y se puso frente a su amiga, levantando los brazos como ella. Damiana lo miró, confundida. Su amigo de la infancia parecía más alto, y la miraba muy serio, cabeceándola para bailar.

Los músicos siguieron tocando su canción. Damiana dio un pasito y Emilio se adelantó. Había visto a su amiga tantas veces que podía seguirla con los ojos cerrados, sintiendo la música, girando al mismo tiempo que ella, deteniéndose de espaldas para que rondara en torno a él como una mariposa. La música expresaba todo lo que para él significaba Tucumán: su laguna, su cielo y Damiana.

Los concurrentes al Congreso empezaron a aplaudir, entusiasmados.

–¡Qué bello espectáculo! ¡Lo tenían escondido!

Emilio y Damiana seguían bailando. Eso estaba saliendo muy bien, como nunca lo habían pensado. Emilio desplegó una sonrisa y Damiana se la respondió. Cuando la música cesó, los congresistas aplaudieron. Emilio hizo una reverencia y los encaró:

–Esta es una danza del norte. Del norte que les da la bienvenida.

–Tengámoslo muy presente a la hora de votar –opinó un diputado franciscano–, para que ninguno de nuestros pueblos quede escondido.

Después se tomaron licores, se comieron empanadas y quesillos con arrope.

Damiana y Emilio no se separaron más.

El Congreso debatió durante meses y el 9 de julio proclamó la independencia de todas las Provincias Unidas.

El baile de Emilio y Damiana se llamó “escondido”, como escondido estaba el hermoso pueblo que vio este acontecimiento. Todavía puede bailarse hoy, como recuerdo de esos dulces tiempos en que soñábamos juntos nuestra libertad.

FIN

Publicado en la edición 4704 de Billiken

domingo, 20 de junio de 2021

20 DE JUNIO: DÍA DE LA BANDERA ARGENTINA

 LA ENSEÑA QUE BELGRANO NOS LEGÓ...

La celeste y blanca que se iza en la escuela o en la plaza del barrio tiene una historia. Y esa historia tiene que ver con un hombre: Manuel Belgrano. Acá te la contamos.

💙💙💙

A su regreso del Paraguay, Belgrano fue lo nombrado jefe de los Patricios y con esos soldados partió a la Villa del Rosario. ¿Cuál era la misión? Armar dos baterías defensivas (a las que bautizó Libertad e Independencia) para impedir el paso de los barcos realistas por el río Paraná. Y en eso estaba cuando pensó que algo faltaba. Que era tiempo de identificar a la tropa con una bandera que no fuera la española. En efecto: hasta entonces, ¡los dos ejércitos utilizaban la misma bandera!, lo que además creaba confusión a la hora de las batallas.

La escarapela

El 13 de febrero de 1812, Manuel Belgrano le propuso al Triunvirato la creación de una escarapela nacional, que unificara los distintivos de las tropas revolucionarias. El gobierno aprobó la idea el 18 de febrero de ese año.

LA BANDERA

Cuando la escarapela fue aprobada, Belgrano se llenó de entusiasmo. Y así fue que el 27 de febrero hizo formar a la tropa y jurar la bandera. Según los investigadores, aquella bandera tenía dos franjas verticales, blanca la más cercana al mástil y celeste la otra. 


¿Quién la hizo? 

La habrían cosido dos mujeres: María Catalina Echeverría de Vidal y Juana Sofía Cabrera de López. Parece que fue allí mismo, en Rosario. Estaba hecha de seda, adquirida en la tienda de José María Enrique Villamandos Castilla-Pinto. La pagó Belgrano con su propio dinero.

💙💙💙

El 20 de junio de 1820, muere Manuel Belgrano, abogado, economista, periodista y propulsor de la educación pública y popular en Argentina y creador de nuestra Bandera Nacional. Sin embargo, Manuel Belgrano no sólo creó la Bandera, también ocupó el cargo de Secretario del Consulado, lugar desde donde impulsó e incentivó la práctica de oficios y la conformación de una industria nacional; estuvo a cargo de la Expedición de Paraguay en 1812, el éxodo del pueblo jujeño y las victorias de Tucumán y Salta. Fue uno de los hombres dedicados a la conformación de la Patria y el sentimiento de nación indispensable para cualquier pueblo que pretenda regularse y declararse libre de cualquier dominio extranjero.
Por eso cada 20 de junio, recordamos a Manuel Belgrano y la creación de la Bandera Nacional.

La bandera y sus cambios 👇