La historia
Platero y yo trata de un burro pequeño con un pelaje muy suave y
blando, tanto que se puede comparar con la textura de un algodón. El corazón
tan noble que lo caracteriza era querido por todas las persona a su alrededor,
en especial por su joven mejor amigo. Es una narración en donde un niño y su querido amigo Platero,
experimentan diversas situaciones a lo largo de la vida de este animal.
Es una colección compuesta de 37 ejemplares que representan a cada uno de los 36 Parques Nacionales.
Entre los textos publicados encontramos historias de animales y de plantas, en el final del cuento hay datos útiles acerca de un Parque Nacional, los animales, las plantas que viven allí.
Una colección de textos para saber que los Parques Nacionales son de todos, por eso los cuidamos entre todos.
Hoy te presentamos "Una conversación mojada" de Oche Califa
Es una colección compuesta de 37 ejemplares que representan a cada uno de los 36 Parques Nacionales.
Entre los textos publicados encontramos historias de animales y de plantas, en el final del cuento hay datos útiles acerca de un Parque Nacional, los animales, las plantas que viven allí.
Una colección de textos para saber que los Parques Nacionales son de todos, por eso los cuidamos entre todos.
Hoy te presentamos "Las buenas y las malas del aguará guazú"
“Apenas sonó el
despertador, el señor Poquito Pérez saltó de la cama como un resorte. Se quedó
un rato parado en el medio del cuarto, y cuando creyó estar despierto, subió la
persiana.
“Va a ser un día de sol”, se dijo. Porque a través
de la ventana vio que el cielo estaba celeste.
Pensando en el sol, el señor Poquito Pérez se pegó
una ducha fresca y se vistió con ropa liviana: un pantaloncito corto, una
remera de hilo y una gorra con visera. También preparó los anteojos negros,
pero no se los puso hasta la hora de salir.
Antes de afeitarse prendió la radio y escuchó un
informativo. Entre noticia y noticia, el locutor le recordó a la gente que esa
mañana empezaba el invierno.
“¡Pero si ya estamos en invierno!”, se acordó el
señor Poquito Pérez.
Así que, para no morirse de frío en la calle (a
veces, aunque haya sol hace frío), además de lo que ya se había puesto, se
calzó un buzo, un pañuelo de garganta, guantes y un par de medias de lana.
Después de afeitarse, el señor Poquito Pérez fue a
la cocina a prepararse unos mates. Estaba desayunando cuando en eso miró la
hora y recordó que no era domingo, que tenía que ir al trabajo.
“¡Qué tonto!”, se dijo. “¿Cómo voy a ir a trabajar
con pantaloncitos cortos?”.
Volvió entonces a su habitación y así nomás -para no
perder tiempo- se puso unos pantalones largos arriba de los cortitos, el saco
del traje arriba del buzo (y de la remera) y un par de zapatos sobre las medias
de lana.
Antes de salir a la calle, el señor Poquito Pérez
volvió a mirar por la ventana y el celeste del cielo se había vuelto gris. No
sólo no había una hilacha de sol, sino que las nubes, gordísimas, parecían a
punto de explotar.
-Va a llover -comentó-. Lo que me faltaba.
Y para no mojarse, encima de lo que ya tenía, se
puso una campera con capucha. Sobre la campera, un piloto y sobre los zapatos
-para no arruinarlos-, un par de botas de goma.
Un poco incómodo, el señor Poquito Pérez abrió la
puerta y salió de su casa. Caminaba por la vereda tan despacio y endurecido de
ropa que más de un vecino lo confundió con un astronauta. Y hasta tal punto
parecía un astronauta que él mismo se convenció: cuando llegó a la parada, en
vez de un colectivo, tomó una nave espacial (una que pasaba por la esquina). Y
tan bien lo trataron en la nave esa mañana que, en vez de ir al trabajo, el
señor Poquito Pérez, se fue derecho a la Luna.
Los
solsticios y los equinoccios señalan el cambio de las estaciones en la Tierra,
pero ¿Cuál es cuál? Entender qué
es un solsticio y qué es un equinoccio y aprender a diferenciarlos, ayuda
a comprender las razones por las que existen cuatro estaciones a lo largo
del año.
Las cuatro estaciones
Los cuatro
períodos estacionales de la Tierra están determinados por cuatro posiciones
principales en la órbita terrestre en su giro alrededor del Sol.
Los cambios que se producen de unas estaciones a otras se deben a que el
planeta está ligeramente inclinado sobre su eje unos 23.5°, mientras viaja alrededor de la
estrella solar.
Esto
significa que diferentes puntos de la Tierra reciben más o menos luz solar en
distintas épocas del año. Si la Tierra no estuviera inclinada, el Sol estaría
siempre sobre el ecuador terrestre y la cantidad de luz que recibiría una
ubicación determinada sería fija y no habría estaciones.
¿Qué es un solsticio?
Para saber
qué es un solsticio, podemos primero recurrir a su etimología. La palabra procede
del latín, de solstitium, que significa “sol quieto” y sucede
cuando el Sol se encuentra más cerca o más lejos de uno de los hemisferios
terrestres. De esta manera, aumenta la duración del día en una parte
determinada del planeta, mientras que disminuye la duración en la otra.
El solsticio,
como el equinoccio, ocurre dos veces al año y marca la entrada de dos
estaciones. Los dos solsticios ocurren en junio (entre los días 20 o 21) y
diciembre (entre los días 21 o 22). Estos son los días en los que el Sol está
más al norte o al sur del ecuador. El solsticio
de invierno de un hemisferio es el día más corto del año y el solsticio de
verano es el más largo del año.
En 2021,
el solsticio de invierno se inició el 21 de junio en el hemisferio sur y el verano en el hemisferio norte.
¿Qué es un equinoccio?
Como en el
caso del solsticio, equinoccio es una palabra que también tiene su origen en el
latín y proviene de aequinoctium, que significa “noche igual”. El
equinoccio se produce cuando el sol se encuentra sobre la línea del ecuador,
por lo que el día y la noche en ambos hemisferios tienen exactamente la misma
duración.
Los
equinoccios ocurren en marzo (entre los días 19 y el 21) y septiembre (entre
los días 21 y el 24). Estos son los días en que el Sol está exactamente sobre
el ecuador, lo que hace que el día y la noche tengan la misma longitud.
A tiempo para el solsticio de invierno del hemisferio sur, el imperio
incaico celebraba Inti Raymi,
un festival que conmemoraba al poderoso dios sol de la religión incaica, Inti,
y celebraba el año nuevo incaico. El festival todavía se celebra en los Andes y
desde 1944 se ha escenificado una reconstrucción del Inti Raymi en
Cuzco, Perú, a apenas tres kilómetros del hogar del imperio incaico.
La celeste y blanca que se iza en
la escuela o en la plaza del barrio tiene una historia. Y esa historia tiene
que ver con un hombre: Manuel Belgrano. Acá te la contamos.
💙💙💙
A su regreso del Paraguay,
Belgrano fue lo nombrado jefe de los Patricios y con esos soldados partió a la
Villa del Rosario. ¿Cuál era la misión? Armar dos baterías defensivas (a las
que bautizó Libertad e Independencia) para impedir el paso de los barcos
realistas por el río Paraná. Y en eso estaba cuando pensó que algo faltaba. Que
era tiempo de identificar a la tropa con una bandera que no fuera la española.
En efecto: hasta entonces, ¡los dos ejércitos utilizaban la misma bandera!, lo
que además creaba confusión a la hora de las batallas.
La escarapela
El 13 de febrero de 1812, Manuel
Belgrano le propuso al Triunvirato la creación de una escarapela nacional, que
unificara los distintivos de las tropas revolucionarias. El gobierno aprobó la idea el 18 de febrero
de ese año.
LA BANDERA
Cuando la escarapela fue aprobada,
Belgrano se llenó de entusiasmo. Y así fue que el 27 de febrero hizo formar a
la tropa y jurar la bandera. Según los investigadores, aquella bandera tenía
dos franjas verticales, blanca la más cercana al mástil y celeste la otra.
¿Quién la hizo?
La habrían cosido dos mujeres: María Catalina Echeverría de Vidal y
Juana Sofía Cabrera de López. Parece que fue allí mismo, en Rosario. Estaba hecha de seda, adquirida en la tienda de
José María Enrique Villamandos Castilla-Pinto. La pagó Belgrano con su propio
dinero.
💙💙💙
El
20 de junio de 1820, muere Manuel Belgrano, abogado,
economista, periodista y propulsor de la educación pública y popular en
Argentina y creador de nuestra Bandera Nacional. Sin embargo,
Manuel Belgrano no sólo creó la Bandera, también ocupó el cargo de Secretario
del Consulado, lugar desde donde impulsó e incentivó la práctica de oficios y
la conformación de una industria nacional; estuvo a cargo de la Expedición de
Paraguay en 1812, el éxodo del pueblo jujeño y las victorias de Tucumán y
Salta. Fue uno de los hombres dedicados a la conformación de la Patria y el
sentimiento de nación indispensable para cualquier pueblo que pretenda
regularse y declararse libre de cualquier dominio extranjero.
Por eso cada 20 de junio, recordamos a Manuel Belgrano y la creación de la
Bandera Nacional.
Bicentenario
de la muerte del general Martín Miguel de Güemes
El líder de la resistencia
patriótica en la frontera norte de nuestro país falleció el 17 de junio de
1821, a los 36 años.
Fue militar, político y el
primer gobernador de la provincia de Salta.
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Uno de los próceres fundamentales de la independencia
argentina fue Martín Miguel de Güemes, fallecido
el 17 de junio de 1821. En un día como hoy de hace exactamente 200 años, el
general salteño dejó este mundo a la joven edad de 36 años, y empezó a erigirse
en uno de los ilustres constructores de nuestra Patria, por la que dio su vida.
Güemes fue el único general argentino
que murió en combate debido a las heridas recibidas durante la
guerra independentista. Había sido baleado en Salta en la noche del 7 de junio
de 1821 por una columna realista, luego de una emboscada que lo obligó a huir a
Cañada de la Horqueta (a unos 35 kilómetros de la capital salteña), donde
pereció 10 días después.
Fue militar, político y el primer gobernador de la
provincia de Salta (elegido
por los propios salteños) durante seis años: desde mayo de 1815 hasta fines de
abril de 1821.
Contrajo matrimonio en julio de 1815 con María del
Carmen Puch y Velarde. Con ella tuvieron tres hijos: Martín del Milagro, Luis e
Ignacio.
Orígenes y carrera
Güemes, cuyo nombre completo era Martín Miguel Juan de
Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte, nació el 8 de febrero de 1785
en la ciudad de Salta. Sus padres fueron Gabriel de Güemes Montero y
María Magdalena de Goyechea y la Corte. Tenía siete hermanos.
Los estudios primarios los hizo en su Salta natal.
Alternó la enseñanza formal con el aprendizaje de labores campesinas en la
finca donde vivía junto a su familia.
El 13 de febrero de 1799, con 14 años, inició su
educación militar como cadete en el Regimiento Fijo de Infantería de Buenos
Aires con sede en Salta, aunque más tarde completó su entrenamiento
militar en Buenos Aires. En la ciudad capital del Virreinato del Río
de la Plata también estudió en el Real Colegio de San
Carlos.
En 1806 Güemes participó como oficial
subalterno en la Reconquista de Buenos Aires cuando las tropas
inglesas invadieron la ciudad. Al frente de un escuadrón, el 12 de agosto de
aquel año abordó con la caballería el encallado buque de guerra inglés Justine,
acto por el que fue distinguido como defensor de Buenos Aires.
En 1807 también combatió en la segunda
invasión inglesa. En
1810 adhirió a la Revolución de Mayo. La gesta emancipadora
empezó a tomar forma y Güemes se entusiasmó con la causa de la independencia
nacional. Las autoridades de Salta lo nombraron comandante
de un escuadrón de campesinos.
Habiéndose creado el Ejército del Norte para frenar la
contrarrevolución y detener a los realistas de Alto Perú, Güemes lideró este
escuadrón gaucho y participó el 7 de noviembre de
1810 en la batalla de Suipacha junto al citado ejército, donde
logró la primera victoria patriota. Con ese hecho, Güemes empezó a cobrar
notoriedad pública.
Los Infernales
Luego de la derrota de Huaqui (hoy territorio
boliviano), en junio de 1811, Güemes reorganizó sus milicias campesinas para
defender el territorio nacional. Durante varios años protagonizó una guerra
contra las tropas españolas, conocida como Guerra Gaucha.
En numerosas ocasiones, las milicias que comandaba
-llamadas Los Infernaleso División Infernal de Gauchos de Línea– detuvieron las
invasiones realistas desde el Alto Perú.
En junio de 1820, el general José de San Martín lo
designó general en jefe del Ejército de Observación y
le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación de Perú.
Güemes fue el líder y el caudillo más importante del
noroeste argentino, en la lucha
por repeler a los realistas. Su gloria póstuma es haber impedido, con
estrategias efectivas, el avance de las tropas colonialistas en la frontera
norte de nuestro país.
Güemes tuvo un papel destacado en la guerra de la
independencia argentina, ya que la
resistencia que ofreció con sus gauchos permitió defender la frontera, y
posibilitó que San Martín pudiera realizar las campañas militares para lograr
las independencias de Chile y Perú.
Los restos de Güemes, junto a los de su esposa,
descansan en el Panteón de las Glorias del Norte de la República, en la
Catedral Basílica de Salta.
Barbapedro había sido un marinero del barrio porteño de La Boca y ahora era un anciano un poco extraño: vivía en su barco, anclado al puerto. Era buenísimo para curar animales, la gente del barrio le llevaba sus mascotas enfermas, pero a veces no iban a recogerlas o se tardaban en ir, así que el barco estaba lleno de perros, gatos y otros animales.
Es una colección
compuesta de 37 ejemplares que representan a cada uno de los 36 Parques
Nacionales.
Entre los textos publicados
encontramos historias de animales y de plantas, en el final del cuento hay
datos útiles acerca de un Parque Nacional, los animales, las plantas que viven
allí.
Una colección de textos para
saber que los Parques Nacionales son de todos, por eso los cuidamos entre
todos.
Las Islas Malvinas constituyen un archipiélago situado
en el Océano Atlántico Sur, en la plataforma continental de América del Sur. Se
hallan rodeadas por el mar Argentino, a 464 km al este del continente —el punto
más próximo es el Cabo Guardián, Santa Cruz—, a 341 km al noreste de la isla de
los Estados, a 1080 km al oeste de las islas Georgias del Sur y a 940 km al
norte de la isla Elefante en la Antártida.
A continuación se listan 3 mapas desarrollados por
el Instituto
Geográfico Nacional ,en el que puede verse la ubicación de las
Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y su integración en la plataforma
continental argentina.
En noviembre de 1973, se sancionó en Argentina la
Ley 20561, con la cual se fijó el 10 de junio como día oportuno
para expresar y reafirmar el reclamo de soberanía sobre los territorios de las
islas Malvinas e inmediaciones, actualmente dominadas por el gobierno
británico. La elección de esta fecha radica en que el mismo día, pero de 1829,
se creó la primera Comandancia Política y Militar, cuya gobernación se designó
a D. Luis Vernet, a quien, de esta manera, se lo convirtió en el primer
gobernador de las islas Malvinas y adyacencias al Cabo de Hornos.
El 3 de enero de 1833 tropas inglesas desplazaron por
la fuerza a los habitantes y a las instituciones argentinas que funcionaban
allí luego de que Argentina culminara su proceso de independencia y quedara
como heredera legítima de los territorios que antes pertenecían a España. Desde
este desplazamiento e invasión inglesa, sucesivos gobiernos argentinos han
pedido, a través de vías diplomáticas y sin resultados favorables, abrir el
diálogo para encontrar una solución a este conflicto.
Puerto Argentino
La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció
el conflicto en 1965 y lo entendió como un acto de colonialismo que atenta los
derechos humanos básicos, pone en riesgo la seguridad internacional y
contradice la Resolución 1514 (1960), la cual exhorta a los países que aún
mantienen colonias a disolverlas.
El reclamo de Argentina está acompañado por numerosos
países latinoamericanos, la ONU y la Comunidad Internacional.
Durante demasiado tiempo, hemos
estado explotando y destruyendo los ecosistemas de nuestro planeta. Cada tres
segundos, el mundo pierde una superficie de bosque equivalente a un campo de
fútbol y, tan solo en el último siglo, hemos destruido la mitad de nuestros
humedales. El 50% de nuestros arrecifes de coral ya se han perdido y para 2050,
podrían desaparecer hasta el 90%, incluso si el calentamiento global se limita
a un aumento de 1,5°C.
Los manglares forman parte de los conocidos ecosistemas de
humedales costeros y son muy importantes para la biodiversidad gracias a los
servicios ecosistémicos que proveen
La pérdida de los ecosistemas
está privando al mundo de sumideros de carbono, como los bosques y las
turberas, en un momento en que la humanidad ya no puede permitírselo. Las
emisiones globales de gases de efecto invernadero han aumentado durante tres
años consecutivos y el planeta está a un paso de un cambio climático
potencialmente catastrófico.
La aparición de la COVID-19
también ha demostrado lo desastrosas que pueden ser las consecuencias de la
pérdida de ecosistemas. Al reducir el área de hábitat natural para los
animales, hemos creado las condiciones ideales para que los patógenos,
incluidos los coronavirus, se propaguen.
Ante este gran problema,
el Día Mundial
del Medio Ambiente se centra en la restauración de ecosistemas
con el lema "Reimagina, recrea, restaura".
Restaurar los ecosistemas
significa prevenir, detener y revertir este daño, pasar de explotar la
naturaleza a curarla. Para ello, y precisamente en este día, arrancará el Decenio de las Naciones Unidas sobre
la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), una misión global
para revivir miles de millones de hectáreas, desde bosques hasta tierras de
cultivo, desde la cima de las montañas hasta las profundidades del mar. Solo
con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas,
contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad.
Invertir en los ecosistemas es invertir en nuestro futuro
El Día Mundial del Medio
Ambiente 2021, que este año cuenta con Pakistán como país anfitrión, exige
acciones urgentes para devolverle la vida a nuestros ecosistemas dañados.
Desde los bosques hasta las
turberas y las costas, todos dependemos de ecosistemas saludables para nuestra
supervivencia. Los ecosistemas se definen como la interacción entre los
organismos vivos (plantas, animales, personas) y su entorno. Esto incluye a la
naturaleza, pero también a los sistemas creados por el hombre, como las
ciudades o las tierras de cultivo.
La restauración de los
ecosistemas es una tarea global de una escala gigantesca. Significa reparar
miles de millones de hectáreas de tierra, un área mayor que China o Estados
Unidos, para que la gente tenga acceso a alimentos, agua potable y empleos.
Significa lograr que vuelvan
plantas y animales que hoy están al borde de la extinción, desde las cimas de
las montañas hasta las profundidades del mar.
Pero también incluye las muchas
pequeñas acciones que todos podemos realizar, todos los días: cultivar árboles,
reverdecer nuestras ciudades, repoblar nuestros jardines con especies
silvestres o limpiar la basura de los ríos y costas.
La restauración de los ecosistemas
conlleva beneficios sustanciales para las personas. Por cada dólar
invertido en restauración, se pueden esperar al menos entre siete y treinta
dólares en ganancias para la sociedad. La restauración también crea empleos en
las zonas rurales, donde más se necesitan.
Algunos países ya han invertido
en la restauración como parte de sus estrategias para recuperarse de la
COVID-19. Otros están recurriendo a la restauración para ayudarlos a adaptarse
a un clima que ya está cambiando.
Jacinta se da cuenta de que algo anda mal cuando
descubre que tienen demasiadas bolsas de plástico y ya no caben en su casa. Ella
y sus papás, alarmados, comienzan a buscar una solución que todos deberíamos
imitar.
Los Ministerios de Desarrollo Social y de Educación de la
Nación presentan el libro Agua, agua, agua hasta en la sopa. Un diccionario acuático,
húmedo y mojado.
Este trabajo, resultado del encuentro entre los
textos de Diego Golombek y las ilustraciones de Miguel Rep, propone un itinerario
fascinante en torno al mundo del agua, sus usos, su relación con nuestra
vida cotidiana y, sobre todo, nos invita a reflexionar acerca de la necesidad
de cuidar este precioso recurso natural.
Con la participación de más de cien niñas y niños de todo el país, el
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, a través de la
Administración de Parques Nacionales, organizó una convocatoria de cuentos
infantiles ambientados en nuestros parques nacionales.
El objetivo de la iniciativa, en el marco de aislamiento social, preventivo
y obligatorio y el cierre al público de la mayoría de nuestras áreas
protegidas, fue acercar los parques nacionales a las familias de todo el
país y alentar la educación ambiental de niños y niñas, incentivando
el conocimiento de nuestro rico patrimonio natural y cultural.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) el año pasado elaboró un cuento para niños con el fin de explicarles que es el coronavirus y como afecta a las personas, este material sigue siendo una importante iniciativa para abordar las emociones de los niños en medio del confinamiento por el covid 19.